La puerta mágica de Aramu-Muru
Revista Enigmas y Evidencias (España)
Nombre: Puerta Mágica de Aramu Muru. Localización: En el conjunto rocoso de Hayu-Marca, "La Ciudad de los Espíritus", cerca del lago Titicaca, a unos 35 Km. de la ciudad de Puno, Perú. Medidas: Siete metros de largo por siete de ancho. Autor: Se desconoce, aunque se supone que debieron ser los antiguos habitantes pre-incas de la zona. Datos de interés: Se trata de una puerta pétrea en una gran mole de piedra a la que se le atribuyen poderes sobrenaturales y acceso a otras dimensiones.Datación: Seguramente varios miles de años.
Hace poco se hizo un descubrimiento de gran trascendencia para la astroarqueología, la arqueología y, también, para todos aquellos amantes de las ciencias paranormales. Se trata de una gran puerta de piedra labrada de una sola pieza, en una gran roca en plena montaña, en forma rectangular, que consta además de un pequeño pórtico en su parte baja, y que provoca extrañas sensaciones a quien se acerca a ella.
Un guía de montaña, natural de Puno, bastante reservado y llamado José Luis Delgado Mamani, que habla preferiblemente en lengua aymará, ha sido el descubridor de esta puerta. Este hombre, que está íntimamente relacionado con los chamanes que, aún hoy, viven en los alrededores del lago Titicaca, está emparentado con un yatiri, (chaman), y según él, el descubrimiento de la puerta se debe a la relación que existía entre sus sueños y las interpretaciones que de ellos hacían estos chamanes. En repetidas ocasiones soñó con lo mismo: Se veía caminando sobre un camino rodeado por esculturas de piedra rosada y, de repente, al final del camino, veía surgir una inmensa puerta labrada en una montaña. Después se despertaba y olvidaba por completo su sueño.
Su sueño empezó realmente a cobrar forma en su vida cuando, un día, paseando por el conjunto rocoso de Hayu Marca —"Ciudad de los Espíritus"— en los alrededores del Lago Titicaca, vio las extrañas formaciones de piedra arcillosa que semejaban animales u hombres, asociando las extrañas formaciones del conjunto con su sueño, al ver las figuras de piedra. Estas formaciones son visitadas aunque muy de vez en cuando por las gentes de la región, que incluso han puesto nombres a las piedras, según la apariencia que tengan a los ojos de las personas (algo similar a lo que ocurre con La Ciudad Encantada de Cuenca en España). Intentando buscar una respuesta, acudió a un chaman con el fin de que éste pudiera proporcionarle alguna explicación. El chaman le confirmó la existencia de la puerta, pero le dijo que, no había sido vista desde hacía un par de siglos. El chaman le dijo también que la puerta conectaba con un disco solar, sin más explicaciones.
José Luis, que confiaba profundamente en las palabras del chaman, empezó a buscar la puerta sobre el terreno mientras investigaba en los libros de historia. Descubrió que, en efecto, en la época de la Conquista, había existido la leyenda de una gran puerta labrada en la roca, llamada por aquél entonces la puerta de Aramu Muru, y a la que atribuían poderes sobrenaturales.
Aramu Muru, un sacerdote del Imperio inca que pertenecía al monasterio de los Siete Rayos, —donde se realizaban cultos al Sol y ritos iniciáticos, reservados a la elite sacerdotal andina—,fue caminando de Tiahuanaco a Cuzco llevando un disco de oro, y desapareció por el camino y no se le volvió a ver. Ese período de la Historia coincidió con la Conquista, y las tropas españolas acababan de tomar Cuzco. Por lo visto se escondió en las montañas para preservar de las manos españolas un disco de oro transmutado, creado por los dioses con el fin de curar a los enfermos e iniciar a los chamanes-sacerdotes. Como homenaje a él, los antiguos pobladores del lago Titicaca pusieron su nombre a la gigantesca puerta de piedra. Sin embargo, con el transcurso del tiempo la puerta se olvidó, y con ella su ubicación geográfica.
Según José Luis Mamani, Aramu Muru conocía la ubicación de la misteriosa puerta y un método secreto para poder acceder a su interior y a otras dimensiones. Desapareció tras la puerta con la intención de preservar su vida y también el disco solar. Mamani fue andando un par de kilómetros desde la Ciudad de los Espíritus, y hacia allí dirigió sus pasos. Cuando la encontró, preguntó a las gentes del lugar y le dijeron que, desde hacía muchos siglos, la gente no iba por esa zona, ya que conocían la existencia de una Puerta del Diablo. En efecto, durante la época de la Conquista se procede a la destrucción de idolatrías, y la puerta del Templo pasó a llamarse Puerta del Diablo. Dicho esto, se comprende que, hasta hoy, nadie hubiera querido hablar de ella ni tampoco nadie la hubiese descubierto.
Los escasos visitantes de la zona, han asegurado que ocurren cosas extrañas cuando uno se pone bajo el dintel de roca. Basta tocar con ambas manos los lados interiores del marco de piedra, y sensibilizándose, se perciben extrañas sensaciones como la visión de fuego en su interior, sonidos musicales o se pueden percibir túneles que se adentran en la montaña así como otras sensaciones visuales. La puerta en sí está hecha a medida para el tamaño de un hombre andino y, dentro de este compartimiento, labrado en la roca viva, hay un círculo que da al plexo solar. Muchos creían que Aramu Muru se refugió allí y por eso visitaban este lugar, para pedir más poder y curar las enfermedades traídas por los invasores blancos. La cosmovisión andina se refleja en este aspecto, sobre todo cuando todo esto daría a entender que el disco solar vuelve al lago Titicaca, que es donde la leyenda asegura que tiene que estar. Este lago regula la temperatura ambiente y quizá sin él no hubiera sido posible la arquitectura. Lo único cierto es que los monumentos que legaron los antepasados de los incas se extienden sobre las orillas del lago Titicaca.
La puerta de Aramu Muru se asemeja a la puerta del Sol de Tiahuanaco y a cinco restos arqueológicos más que, unidos por imaginarios trazos rectos, conformarían una cruz en torno al Lago Titicaca.
Revista Enigmas y Evidencias (España)
Nombre: Puerta Mágica de Aramu Muru. Localización: En el conjunto rocoso de Hayu-Marca, "La Ciudad de los Espíritus", cerca del lago Titicaca, a unos 35 Km. de la ciudad de Puno, Perú. Medidas: Siete metros de largo por siete de ancho. Autor: Se desconoce, aunque se supone que debieron ser los antiguos habitantes pre-incas de la zona. Datos de interés: Se trata de una puerta pétrea en una gran mole de piedra a la que se le atribuyen poderes sobrenaturales y acceso a otras dimensiones.Datación: Seguramente varios miles de años.
Hace poco se hizo un descubrimiento de gran trascendencia para la astroarqueología, la arqueología y, también, para todos aquellos amantes de las ciencias paranormales. Se trata de una gran puerta de piedra labrada de una sola pieza, en una gran roca en plena montaña, en forma rectangular, que consta además de un pequeño pórtico en su parte baja, y que provoca extrañas sensaciones a quien se acerca a ella.
Un guía de montaña, natural de Puno, bastante reservado y llamado José Luis Delgado Mamani, que habla preferiblemente en lengua aymará, ha sido el descubridor de esta puerta. Este hombre, que está íntimamente relacionado con los chamanes que, aún hoy, viven en los alrededores del lago Titicaca, está emparentado con un yatiri, (chaman), y según él, el descubrimiento de la puerta se debe a la relación que existía entre sus sueños y las interpretaciones que de ellos hacían estos chamanes. En repetidas ocasiones soñó con lo mismo: Se veía caminando sobre un camino rodeado por esculturas de piedra rosada y, de repente, al final del camino, veía surgir una inmensa puerta labrada en una montaña. Después se despertaba y olvidaba por completo su sueño.
Su sueño empezó realmente a cobrar forma en su vida cuando, un día, paseando por el conjunto rocoso de Hayu Marca —"Ciudad de los Espíritus"— en los alrededores del Lago Titicaca, vio las extrañas formaciones de piedra arcillosa que semejaban animales u hombres, asociando las extrañas formaciones del conjunto con su sueño, al ver las figuras de piedra. Estas formaciones son visitadas aunque muy de vez en cuando por las gentes de la región, que incluso han puesto nombres a las piedras, según la apariencia que tengan a los ojos de las personas (algo similar a lo que ocurre con La Ciudad Encantada de Cuenca en España). Intentando buscar una respuesta, acudió a un chaman con el fin de que éste pudiera proporcionarle alguna explicación. El chaman le confirmó la existencia de la puerta, pero le dijo que, no había sido vista desde hacía un par de siglos. El chaman le dijo también que la puerta conectaba con un disco solar, sin más explicaciones.
José Luis, que confiaba profundamente en las palabras del chaman, empezó a buscar la puerta sobre el terreno mientras investigaba en los libros de historia. Descubrió que, en efecto, en la época de la Conquista, había existido la leyenda de una gran puerta labrada en la roca, llamada por aquél entonces la puerta de Aramu Muru, y a la que atribuían poderes sobrenaturales.
Aramu Muru, un sacerdote del Imperio inca que pertenecía al monasterio de los Siete Rayos, —donde se realizaban cultos al Sol y ritos iniciáticos, reservados a la elite sacerdotal andina—,fue caminando de Tiahuanaco a Cuzco llevando un disco de oro, y desapareció por el camino y no se le volvió a ver. Ese período de la Historia coincidió con la Conquista, y las tropas españolas acababan de tomar Cuzco. Por lo visto se escondió en las montañas para preservar de las manos españolas un disco de oro transmutado, creado por los dioses con el fin de curar a los enfermos e iniciar a los chamanes-sacerdotes. Como homenaje a él, los antiguos pobladores del lago Titicaca pusieron su nombre a la gigantesca puerta de piedra. Sin embargo, con el transcurso del tiempo la puerta se olvidó, y con ella su ubicación geográfica.
Según José Luis Mamani, Aramu Muru conocía la ubicación de la misteriosa puerta y un método secreto para poder acceder a su interior y a otras dimensiones. Desapareció tras la puerta con la intención de preservar su vida y también el disco solar. Mamani fue andando un par de kilómetros desde la Ciudad de los Espíritus, y hacia allí dirigió sus pasos. Cuando la encontró, preguntó a las gentes del lugar y le dijeron que, desde hacía muchos siglos, la gente no iba por esa zona, ya que conocían la existencia de una Puerta del Diablo. En efecto, durante la época de la Conquista se procede a la destrucción de idolatrías, y la puerta del Templo pasó a llamarse Puerta del Diablo. Dicho esto, se comprende que, hasta hoy, nadie hubiera querido hablar de ella ni tampoco nadie la hubiese descubierto.
Los escasos visitantes de la zona, han asegurado que ocurren cosas extrañas cuando uno se pone bajo el dintel de roca. Basta tocar con ambas manos los lados interiores del marco de piedra, y sensibilizándose, se perciben extrañas sensaciones como la visión de fuego en su interior, sonidos musicales o se pueden percibir túneles que se adentran en la montaña así como otras sensaciones visuales. La puerta en sí está hecha a medida para el tamaño de un hombre andino y, dentro de este compartimiento, labrado en la roca viva, hay un círculo que da al plexo solar. Muchos creían que Aramu Muru se refugió allí y por eso visitaban este lugar, para pedir más poder y curar las enfermedades traídas por los invasores blancos. La cosmovisión andina se refleja en este aspecto, sobre todo cuando todo esto daría a entender que el disco solar vuelve al lago Titicaca, que es donde la leyenda asegura que tiene que estar. Este lago regula la temperatura ambiente y quizá sin él no hubiera sido posible la arquitectura. Lo único cierto es que los monumentos que legaron los antepasados de los incas se extienden sobre las orillas del lago Titicaca.
La puerta de Aramu Muru se asemeja a la puerta del Sol de Tiahuanaco y a cinco restos arqueológicos más que, unidos por imaginarios trazos rectos, conformarían una cruz en torno al Lago Titicaca.


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